Pedro Sánchez y los medios de comunicación

The Philadelphia Inquirer es un periódico norteamericano y en su historia tiene una de las anécdotas más jugosas de la relación entre política y medios de comunicación. En 1966 el demócrata Milton Shapp se presentaba a gobernador de Pennsylvania y el propietario republicano del periódico, Walter Annenberg, no lo tragaba. Para dañar su campaña Annenberg envió un corresponsal a una rueda de prensa de Shapp donde preguntó al candidato si alguna vez había estado ingresado en un psiquiátrico. Milton Shapp, que nunca había tenido problemas mentales y que jamás había estado ingresado en un hospital mental, respondió que no. El titular del periódico a cinco columnas al día siguiente fue “Shapp niega su estancia en una institución mental”. Shapp perdió las elecciones por escaso margen.

Me vino esta historia a la cabeza viendo cómo desde la validación de avales los grandes medios de comunicación se aplican con ahínco a la tarea de desacreditar todo aquello relacionado con Pedro Sánchez y las personas que le apoyamos. Un día que si fulanito que es sanchista insulta, como si Heredia y muchos más no hubiesen insultado tanto literalmente como a nuestra inteligencia. Otro que si menganito que es sanchista defiende que se pueda llegar a acuerdos con indepentistas, como si el PSOE no hubiese llegado a acuerdos con ellos en el pasado. Ahora toca que si Pedro Sánchez es un veleta que un día dice que pactará con Podemos y al día siguiente está en contra de ello, como si Pedro hubiese hablado en alguna ocasión de fusionar al PSOE con Podemos, hacer listas o programas conjuntos (por aclarar, nunca ha hecho eso) y como si dirigentes susanistas no gobernasen ya territorios con el apoyo de Podemos o hubiesen intentado conseguir ese apoyo para gobernar.

Que a los poderes fácticos de este país Pedro no gusta ya lo sabíamos. Que utilicen a sus medios de comunicación para atacarle nos lo imaginábamos. Que tanto al PP como a Podemos les ponga nerviosos que Pedro Sánchez pueda ganar porque prefieren a una Susana Díaz dócil con el PP y hostil con Podemos que garantice a los primeros la gobernabilidad y a los segundos el sorpasso lo dábamos por sentado. Que la estrategia de victoria de Susana Díaz y sus aliados económicos y mediáticos pasa por el uso exclusivo y constante de la mentira y la calumnia contra Pedro Sánchez es un hecho y no reciente precisamente. Porque ni a Susana Díaz ni a sus colaboradores les habréis escuchado una idea o una propuesta más allá de eslóganes simplones, lugares comunes y ataques a la candidatura de Pedro Sánchez. No nos engañemos: todo forma parte de una estrategia concertada de destruir al candidato Pedro Sánchez. No es sólo ya la contraposición de dos modelos de partido, sino de dos éticas: quien la tiene y quien no la tiene. Un partido sin ética es un partido inservible a la democracia y a la ciudadanía. Un partido sin ética es un partido moribundo.

Si realmente te sientes socialista tú sabrás lo que haces el 21 de mayo.

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Abogado y militante del PSOE de Gijón desde 1999. Inquieto. Crítico. Comprometido. Gran aficionado a la lectura. Padre y esposo.

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