Hartazgo

Mira que en España nos creemos especiales. Pero eso de estar hartos de la política y de los políticos ni lo hemos inventado nosotros ni es cosa nueva. La ciudadanía lleva harta bastante tiempo. Si ahora somos más conscientes de ello es porque vivimos una rebelión abierta. Trump y Sanders en Estados Unidos, Corbyn en Reino Unido… Hay quien fija su mirada en el 15M para señalar su inicio aquí, en casa, pero el hartazgo se lleva gestando bastante más tiempo, veinte, tal vez treinta años. Y existen motivos.

La Unión Europea ha supuesto beneficios para España pero entre ellos no ha estado reducir el desempleo ni incrementar los salarios. Por el contrario el libre comercio entre los países comunitarios puso bajo presión a nuestras industrias desacostumbradas a la competencia. Muchas tuvieron que reconvertirse o cerrar. Lo vimos en Asturias donde en mayor o menor grado la minería, la siderurgia, la naval o el textil sufrirían grandes cambios. Trabajadores con salarios dignos serían expulsados de sus empresas y empujados al sector servicios donde trabajarían más horas por menos salario.

En España se ha avanzado mucho en la incorporación de la mujer al mundo laboral. Pero más que un logro para muchas familias se convirtió en una necesidad que ambos cónyuges encontrasen un trabajo para pagar las facturas y la hipoteca. Y cuando esto no era suficiente hubo que alargar las jornadas o buscar algún chollo. Y cuando ni siquiera esto bastaba, entonces tirar de la tarjeta de crédito, de préstamos personales o de sablear a la familia. Hasta que la burbuja estalló y muchos se despertaron y se encontraron un país con elevados índices de desempleo, desahucios, rescates a la banca, recortes sociales y poco o ningún futuro para muchos jóvenes y no tan jóvenes. Los políticos no entendieron entonces y siguen sin entender ahora que cuando se habla de falta de representación o de legitimidad no se está cuestionando la democracia en España, sino el papel de los políticos en el país que tenemos, si han servido o no a los intereses de la ciudadanía. O si sirven sólo a los suyos. O sirven a los de otros.

El hartazgo ha surgido de las dificultades económicas de muchas familias pero se ha extendido porque desde la política se han propuesto soluciones que han beneficiado a quienes más tienen mientras se ha ignorado a quienes más necesitan. No puede ser que se legisle pensando en desgravaciones, beneficios garantizados sobre la inversión y amnistías fiscales para unos en tanto que para otros quedan las subidas de impuestos, los recortes sociales y los parches para ir tirando. Y por si fuera poco ahora en España iremos a nuevas elecciones porque ni los nuevos ni los viejos políticos son capaces de alcanzar acuerdos mínimos para formar gobierno anteponiendo los intereses de la ciudadanía a los suyos propios. Como si no hubiera pasado nada, vamos.

¿Hartos? Hartos es poco.

José Antonio Garmón es abogado

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Abogado y militante del PSOE de Gijón desde 1999. Inquieto. Crítico. Comprometido. Gran aficionado a la lectura. Padre y esposo.

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