Las élites políticas y el respeto al militante

Las élites políticas siempre andan exigiendo lealtad. Pero su concepto de lealtad no incluye apoyar a quienes no son de los suyos. Se ha visto en Francia con Hamon, pero ya lo hemos visto en España con Borrell y más recientemente con Sánchez. Las élites políticas que pierden conspiran contra el ganador y traman su caída. Porque las élites políticas piensan que saben mejor lo que nos conviene que nosotros mismos. Por eso tienen alergia a las urnas. Porque las élites políticas son pocos en número en comparación con todos los demás. Y cuando hay una urna por medio todos los votos cuentan lo mismo y pueden perder.

Las élites políticas piensan que esa urna es un peligro porque como se creen más listos no siendo mayoría tendrán que convencernos a muchos tontos si hay que votar. Y eso no siempre es fácil y representa un esfuerzo innecesario y evitable bajo su punto de vista. Por eso crean obstáculos y excusas para no poner esa urna o ponerla bajo determinadas condiciones que les benefician. Y es que la vida es mucho más sencilla si no tienen que preguntar la opinión de los demás ni tienen que responder por las decisiones que tomen.

Las élites políticas te dirán que prácticamente cualquier cosa es democracia, se elija como se elija, sea voto directo o indirecto, con avales o sin avales, listas cerradas o abiertas, primarias, congresos o asambleas, voto de delegados o de militantes. También te dirán que militar en un partido es obedecer, ser leal y respetar al ganador. Te dirán que hay unas reglas que se aplican a todos por igual. Pero en realidad creen que los partidos son suyos y que las reglas, la lealtad o el respeto al ganador sólo se aplican a los demás y no a ellos mismos. Porque la triste realidad es que creen que son mejores que tú y más listos que tú.

No te fíes de ellos. Haz que te respeten. Recupera tu partido. #YoavaloaPedro #SiesSi

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Abogado y militante del PSOE de Gijón desde 1999. Inquieto. Crítico. Comprometido. Gran aficionado a la lectura. Padre y esposo.

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