Los últimos de Filipinas

“No vais a morir por España, no, vais a morir por imbéciles”. Lo dice un soldado español en la nueva película sobre “Los últimos de Filipinas”. No lo dice un militante socialista del “No a Rajoy” aunque perfectamente podría haberlo dicho. La dudosa “responsabilidad” de dar a España un gobierno del PP no puede ocultar la gravísima irresponsabilidad de comprometer seriamente el futuro del PSOE como referente de la izquierda.

Nadie en esa izquierda debería alegrarse ni frotarse las manos pensando en el botín de votos que va a recolectar por la decisión socialista de permitir la investidura de Rajoy. Sin el PSOE equilibrando la balanza de un PP sin oposición real en la derecha española nuestro país tendrá Partido Popular para rato. Porque muchos militantes y votantes progresistas desencantados con el Partido Socialista tienen difícil acomodo en otras formaciones políticas. Ni el PP conservador, ni el Ciudadanos liberal, ni el Podemos de nosesabemuybienqué pero lo grito muy alto, resultan atractivos para los votantes progresistas moderados que no quieren ni derecha ni estridencias. Pero que tengan difícil acomodo no significa que no se acaben yendo igual a otro partido o a la abstención, hastiados de los bandazos, las incoherencias y la política cainita que parece envolver al PSOE en los últimos tiempos.

Los militantes socialistas somos los responsables de esta situación. Es verdad que no todos en el mismo grado. Unos por acción, otros por omisión, los más por desinterés e incluso algunos, como yo mismo, por incapacidad para llegar a nuestros compañeros y compañeras y convencerles de la equivocada deriva del partido y la necesidad de corregir el rumbo.

El daño al PSOE está hecho. Ahora sólo falta saber si la militancia socialista enmendará los errores cometidos los últimos años por las élites del partido, siendo la investidura de Rajoy el último de ellos. Si cuando lleguen nuestros congresos, que llegarán, levantaremos la voz y recuperaremos un Partido Socialista enfocado en los problemas de la gente de la calle y no en intereses ajenos al bienestar y progreso de la sociedad española.

Que no os engañen. No asistimos a un desinteresado acto de heroísmo de una élite socialista incomprendida por su militancia. Nadie les ha pedido ese sacrificio. Asistimos a un empecinamiento paralelo al de aquel oficial que obligó a sus hombres a seguir combatiendo en Baler meses después de haber terminado la guerra. Invistiendo a Rajoy el PSOE no se sacrifica por España. Nos sacrificamos por imbéciles.

Publicado en El Comercio el 28 de octubre de 2016

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Abogado y militante del PSOE de Gijón desde 1999. Inquieto. Crítico. Comprometido. Gran aficionado a la lectura. Padre y esposo.

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