Otegui contra la Justicia española

No muchos saben que aunque llevo viviendo en Gijón desde los 3 años no nací aquí, sino en País Vasco, donde en aquel momento trabajaban mis padres como maestros. Era finales de los 70, tiempos duros en Euskadi, donde se alternaba la violencia etarra con la respuesta en ocasiones desproporcionada de las fuerzas policiales. A mis padres, leoneses ambos, aquel ambiente no les gustaba y acabaron marchándose como otros muchos, también vascos, dejando allí buenos amigos y muchos recuerdos. Aunque he vuelto poco por País Vasco reconozco que siempre he tenido cariño por aquella tierra y me ha dolido la situación de violencia que vivía. Siempre apoyé una salida negociada que no mercadease con las víctimas. Y me alegré enormemente cuando la palabra ganó la batalla a las armas.

Sé que hay socialistas, especialmente vascos, que pagaron un alto precio por el terrorismo y que a pesar o a causa de ello están dispuestos a perdonar, olvidar o ignorar muchas cosas que han pasado en Euskadi. Están en su derecho igual que estamos en nuestro derecho quienes pensamos que la Ley debe aplicarse a quienes la han infringido, independientemente de que sean violadores, asesinos o terroristas. Ése es el papel de la justicia, que no está para hacer distingos sino para valorar si se ha cumplido o no la Ley. Para hacer distingos ya están los políticos y los indultos. Se podrá pensar que por conveniencia política o por trayectoria Otegi debía estar o no en la cárcel por el caso Bateragune, lo que es incuestionable es que fue condenado por pertenencia a banda armada en la Audiencia Nacional, en el Tribunal Supremo y en el Tribunal Constitucional. En otros casos en que fue acusado acabó absuelto. O siendo condenado el Tribunal Europeo de Derechos Humanos falló a su favor y acabó excarcelado e indemnizado por el Estado. No es este el caso.

Para quienes ven por todas partes al Estado opresor y en Otegi una víctima habría que recordarles que Otegi fue miembro activo del brazo armado de ETA en democracia, participó en actos delictivos de la banda, pagó su condena en prisión y salió a la calle volviendo a militar en la banda según los tribunales. Que haya abogado por la paz por estrategia política (ya que nunca ha condenado la violencia) puede resultar suficiente para quienes exculpan su pertenencia a ETA y quieren normalizar la situación vasca por encima de todo o para quienes quieren pescar votos en el caladero de la izquierda abertzale. Pero creo que somos muchos quienes queremos la normalidad en Euskadi pero que cada uno asuma sus responsabilidades, de lo que hizo y de lo que hace. Porque ni la simpatía, ni la paz, ni los votos deberían estar por encima de la justicia y de la aplicación de la ley. Por eso Otegi no es un preso político como no lo son ninguno de los 400 etarras que siguen en prisiones españolas. Y para la división de poderes y la independencia judicial es preocupante que haya quien aspira a gobernar España y no lo tiene claro.

Otegi ya ha cumplido su pena de prisión. Y tiene todo el derecho a estar en la calle. Esperemos que haga uso de su recién adquirida libertad con más acierto que en el pasado.

José Antonio Garmón es abogado y militante del PSOE

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Abogado y militante del PSOE de Gijón desde 1999. Inquieto. Crítico. Comprometido. Gran aficionado a la lectura. Padre y esposo.

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