Que coman pastel

«Si no tienen pan, que coman pastel». Esta frase atribuida a la reina María Antonieta poco antes del estallido de la Revolución francesa, fue la que me vino a la cabeza al escuchar una vez más a Esperanza Aguirre quejarse de lo poco que cobran los políticos, en su caso casi 95.000€ brutos anuales. Supuestamente estaba disculpando a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría que había sido pillada aparcando el coche oficial en el carril bus en plena Gran Vía de Madrid para entrar a comprar en el Primark, como si el problema fuese que entrase en ese establecimiento.

Cada uno compra donde quiere, faltaría más, pero no todos podemos aparcar donde nos parece, ni librarnos de la multa o darnos a la fuga sin consecuencias legales. Para ser justos desconozco si aparcar en el carril bus fue idea de la vicepresidenta o de su chófer o escoltas. Pero está claro que esos privilegios de aparcar donde a uno le da la gana no son cosa de todo el mundo y recuerdan bastante a ese carril que las autoridades soviéticas tenían reservado para su uso exclusivo en Moscú y otras ciudades de la antigua URSS.

Pero volviendo al sueldo, 95.000€ anuales son muchos euros señora Aguirre. Son más de 200 ayudas familiares. Son el sueldo de tres maestros o de dos médicos. Son más de diez salarios mínimos anuales de esos que se acaban de subir en 50€ al mes tras varios años de congelación.

Entiendo que 95.000€ anuales no son bastante para la vida a la que Esperanza Aguirre está acostumbrada. Pero para una familia española que entra en un supermercado y busca descuentos, ofertas, marcas blancas y precios bajos, que una persona que cobra un sueldo público de 95.000€ al año se queje de su salario es ofensivo. A todos nos gusta el lechazo señora Aguirre y seguro que disfrutaríamos comiendo en Zalacaín y veraneando en las Maldivas, pero no nos pida que le financiemos una vida de excesos y extravagancias, porque así es como vemos los españoles que una condesa como usted se queje con ese salario que sale de nuestros impuestos. Los políticos merecen un sueldo digno y adecuado a sus responsabilidades. Pero entre sus privilegios no está el insultarnos a los ciudadanos.

Publicado en El Comercio el 18 de diciembre de 2016

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Abogado y militante del PSOE de Gijón desde 1999. Inquieto. Crítico. Comprometido. Gran aficionado a la lectura. Padre y esposo.

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