Respetar la Legalidad, Respetar la Democracia

Hay una parte de la izquierda que el barullo que tienen en la cabeza lo acaban trasladando al mundo real para perjuicio de todos. Voy a explicarme:

1.- La izquierda nace para reivindicar derechos para los más débiles e indefensos. A lo largo de la historia eso ha supuesto un enfrentamiento con las clases altas dominantes ya fuese la monarquía, la nobleza, el clero o la burguesía. Esos enfrentamientos nunca fueron pacíficos hasta que llegó la democracia y las diferencias se empezaron a resolver a través del sistema de partidos con el voto en una urna.

2.- La democracia no ha sido siempre como la entendemos hoy. Ha habido épocas (y todavía hay países) en las que el derecho al voto o a ser candidato se limitaba a los hombres, e incluso a hombres que tuviesen cierto nivel de riqueza. O donde el derecho al voto se ejercía públicamente y no en secreto, o se ejercía en un clima de coacción y violencia. Pero ése ya no es el país en el que vivimos. En España actualmente se puede votar en libertad entre múltiples opciones políticas que defienden agendas muy distintas, algunas de las cuales cuestionando incluso la Constitución o la unidad de España. Todo eso es legítimo y está protegido por los derechos y libertades recogidos en la Constitución. Esa es la democracia que tenemos y que permite que partidos antisistema o independentistas puedan presentarse a las elecciones, tener cargos públicos y difundir públicamente sus opiniones sin que sean perseguidos. Comparar la democracia española actual con el franquismo o con otros regímenes dictatoriales es un insulto a la inteligencia de los españoles, especialmente de quienes vivieron esa falta de libertades.

3.- Pero las mismas leyes que nos reconocen derechos también nos indican obligaciones. Una de las más evidentes es respetar esas leyes, leyes que no han caído del cielo, sino que han sido debatidas y aprobadas por nuestros representantes políticos, esos mismos que escogemos en las elecciones. Somos nosotros como ciudadanos quienes decidimos qué partido queremos que nos gobierne, qué personas, qué talante, qué programa, qué ideología. Leyes que son interpretadas y ejecutadas por el poder judicial, un estamento independiente separado del poder legislativo y ejecutivo, cuya única función es velar por la convivencia, una convivencia basada en las leyes que nosotros mismos nos hemos dado.

4.- La existencia del Estado de Derecho y del respeto a las leyes es el mayor logro de la izquierda a lo largo de la Historia para proteger a los más débiles. Donde antes se imponía la arbitrariedad de la ley del más fuerte ahora somos una sociedad de iguales ante la Ley en la que se persiguen los delitos seas quien seas, y donde tienes derecho a conocer quién y de qué te acusa, a defenderte, a recurrir las resoluciones judiciales e incluso a que esa defensa legal te salga gratis si no cuentas con medios suficientes. Las leyes y los tribunales en una democracia siempre han sido la más eficaz barrera contra la opresión y la injusticia. Allá donde se han ignorado o no han cumplido con su obligación quienes más han sufrido han sido siempre los más débiles e indefensos. Por eso en democracia cualquier izquierda con un mínimo de sentido común tiene que reivindicar el respeto a la legalidad, porque está en nuestro ADN la protección de todas esas personas cuyo presente y futuro está ligado necesariamente al cumplimiento de esas leyes.

5.- En democracia se puede debatir y las leyes se pueden cambiar. Pero una democracia no deja de serlo porque haya a quienes no les gusta el sistema político, o el partido en el gobierno, o las leyes actuales, o las resoluciones judiciales, o que les parezca poco votar cada cuatro años. Una democracia deja de serlo cuando la voluntad de una minoría se impone a la de una mayoría, cuando las leyes se ignoran y las resoluciones judiciales se incumplen, es decir, cuando el Estado de Derecho abdica de sus obligaciones.

Por todo lo anterior ninguna persona de izquierdas sensata, responsable y honesta puede pretender la quiebra de nuestra democracia y de nuestro Estado de Derecho. Existen herramientas suficientes en nuestro sistema político para cambiarlo si es lo que se quiere, sólo hacen falta votos en urnas legales. En vez de tratar de imponer sus ideas con atajos ilegales que quiebran la convivencia y la paz social, prueben a hacerlo a través del voto. Porque ha costado mucho en España alcanzar el actual grado de libertades y democracia para que por intereses políticos particulares haya quien esté dispuesto a destruirlo todo.

José Antonio Garmón, abogado y militante socialista

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Abogado y militante del PSOE de Gijón desde 1999. Inquieto. Crítico. Comprometido. Gran aficionado a la lectura. Padre y esposo.

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