Sobran pretorianos

El 28 de marzo de 193 el emperador romano Pertinax caía asesinado en su palacio a manos de la misma guardia pretoriana que debía protegerle. ¿El motivo? Que tras una década en que los pretorianos habían hecho y deshecho a su antojo en Roma, enriqueciéndose en el proceso, el nuevo emperador Pertinax pretendía limitar su poder en la ciudad. Y no estaban dispuestos a permitirlo así fue que su reinado no llegó a tres meses. Ya sin emperador los pretorianos decidieron en su codicia que lo mejor que podían hacer era subastar el trono vacante al mejor postor. Ganó Didio Juliano que les prometió 25.000 sestercios a cada uno (unos 40.000€ de hoy) y los pretorianos forzaron al Senado a nombrarle emperador. Pero claro, Didio Juliano había comprado a los pretorianos asesinos pero no así a todos los demás: ni al ejército, ni a los senadores, ni al pueblo. Así que dos meses más tarde Didio Juliano también estaba muerto y la guardia pretoriana disuelta por un nuevo emperador.

Aunque hace mucho tiempo que el Imperio Romano desapareció los pretorianos no han dejado de existir. Son esas personas que están al lado del que manda en cada momento, ya sea en un partido político, una empresa o un equipo deportivo. Son los que ríen las gracias del jefe, los que aplauden cualquier cosa que diga o haga, los que siempre están dispuestos a hacerle un recado o un favor. Son los que siempre están a la espera de obtener un beneficio o una dádiva si no la están recibiendo ya. Y son los primeros en apuñalar o abandonar cuando el emperador ya no les es útil.

Hay líderes que confunden el fervor comprado de los pretorianos con la opinión de la calle. No tienen nada que ver. Didio Juliano lo supo bien.

Sí. Siguen entre nosotros. Y sobran.

Publicado en La Voz de Asturias el 6 de febrero de 2017.

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Abogado y militante del PSOE de Gijón desde 1999. Inquieto. Crítico. Comprometido. Gran aficionado a la lectura. Padre y esposo.

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