Una Unión más perfecta

Una Unión más perfecta

En la película “Cuando ruge la marabunta” hay una escena en la que el personaje de Charlton Heston prende fuego a su plantación de cacao para terminar con la amenaza de una invasión de hormigas rojas que destruye todo a su paso. Estos días estamos asistiendo a un parecido ejercicio de virilidad desde las instituciones comunitarias. Va para seis años una crisis griega que parece no tener fin. Las condiciones impuestas a Grecia para recibir préstamos no han solucionado sus problemas económicos, pero sí han servido para llevar a la miseria al país. Y la solución propuesta al nuevo gobierno griego son más ajustes y más recortes cuyo peso recae, como siempre, sobre las capas más desfavorecidas de la sociedad.

Gobiernos socialistas y conservadores griegos dirigían el país cuando se gestaba la actual crisis. Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, era vicepresidente para Europa de Goldman Sachs, el banco de inversión que asesoró a gobiernos griegos para falsear su déficit público. La Unión Europea fracasó durante años en controlar las cuentas griegas y ha fracasado en buscar soluciones para Grecia. Pero ahora nos quieren hacer creer que el responsable de la situación es el gobierno de Syriza que no ha cumplido todavía cinco meses al frente del país. Responsable, supongo, porque no se conforma y pelea. La marabunta, vamos. Y frente a eso hay que seguir el ejemplo de Charlton Heston y prender fuego a la plantación.

Especialmente penoso es observar la respuesta en España, donde pudimos y podríamos todavía estar en el caso griego. En vez de solidarizarnos con ellos se rescata el vomitivo argumento de “han vivido por encima de sus posibilidades”. El mismo argumento que escuché aplicado a los españoles a un compañero de partido en cuya casa entraban en aquel 2012 más de 150.000 euros de dinero público.

No aprendemos. Y en momentos difíciles como el actual es cuando más se echan en falta políticos con verdadera talla. Porque si al frente de Europa hubiese europeístas convencidos y no contables, tendríamos una Unión más allá de lo económico, una Unión también política y social. Tendríamos una Federación de Estados europeos con unas instituciones comunitarias democráticas, solidarias y fuertes. Y no una Eurovisión política en la que siempre gana Alemania con el apoyo de sus países satélite.

Y hay soluciones. En 1790, cuando los Estados Unidos daban sus primeros pasos, Alexander Hamilton, secretario del Tesoro, convirtió las deudas de los Estados en deuda federal. Hubo oposición a la medida, ya que existían Estados libres de deuda mientras que otros estaban fuertemente endeudados. Todos acabaron comprendiendo que el proyecto común que iniciaban requería compromiso, generosidad y sacrificio. Ésa es la Unión que también los europeos necesitamos.

José Antonio Garmón es abogado y militante socialista

Publicado en El Comercio el 3 de julio de 2015

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Abogado y militante del PSOE de Gijón desde 1999. Inquieto. Crítico. Comprometido. Gran aficionado a la lectura. Padre y esposo.

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